
Marc Chesney examina críticamente la mercantilización de lo vivo, la financiarización y digitalización de la economía, el aumento de las desigualdades y las finanzas de casino. También relaciona la crisis ecológica con la cuestión social y cuestiona el papel de la economía académica y del poder financiero. La obra concluye planteando alternativas frente a un sistema que, según el autor, deteriora las condiciones de vida y limita la capacidad colectiva de afrontar las crisis sociales y ambientales.